En respuesta a la carta del lector Arturo Arroyo (17/03), debo expresar mi desacuerdo con la misma. No fue un “descubrimiento” de América, sino una invasión, con su posterior colonización social; cultural y religiosa. Un verdadero genocidio mediante la espada y la cruz. La América andina tenía ciudades y poblaciones que ninguna ciudad europea tenía por entonces, con conocimientos matemáticos y físicos que hasta el día de hoy impactan y sorprenden por su exactitud. La diversidad de alimentos superaba por lejos la riqueza nutricional con que se alimentaba el europeo, matriz productiva que fue atrasada con la imposición del monocultivo por Región. Hasta el día de hoy, la Religión sigue siendo una herramienta política para amansar pueblos, ante la promesa de un paraíso celestial a cambio de un infierno terrenal. Hasta el día de hoy, aquellos argentinos que se sienten europeos, tildan de “indios” o de “negros”, a los pueblos originarios que reclaman una reivindicación de sus derechos, de sus tierras y de sus culturas.

Javier Ernesto Guardia Bosñak

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